Custodiar la unidad de la familia significa predisponerse bien para acoger el Espíritu de Jesús
Por: Soraya y Michele Solaro (Alleanza di famiglie).
Si tuviéramos que elegir un día para recordar a la familia cristiana, a nuestras familias, deberíamos elegir el domingo de Pentecostés. Y si quisiéramos descubrir la esencia de la familia cristiana, saber de qué estamos hechos, qué nos mantiene unidos, deberíamos contemplar el evento de Pentecostés.
Pentecostés realiza la promesa de Jesús, cuando dijo a sus seguidores que siempre estaría con ellos todos los días, que les enviaría el «Consolador». Por eso, el don del Espíritu Santo está profundamente conectado con todo el misterio pascual.
En Pentecostés se realiza la unidad. Todos los que estaban presentes en aquel evento, a pesar de sus diferencias, tuvieron una profunda experiencia de comunión; se sintieron pertenecientes a una nueva realidad que estaba naciendo justo en ese momento, un cuerpo que empezaba a tomar forma, la esposa, el Iglesia de Cristo, a la que todos se sentían pertenecientes.
La familia cristiana, pequeña iglesia, porción de iglesia, está impregnada del misterio de Pentecostés. Es más, Pentecostés dice qué es la familia y la realiza. Así como nuestra casa es aquel lugar donde muchas veces nos refugiamos del desconcierto, del desánimo y de la desilusión, así también los apóstoles se reunieron en aquel cenáculo y probaron este sentimiento, pero precisamente en este lugar y junto a María, experimentaron la novedad de una fe renovada por la presencia y la fuerza del Espíritu.
Es en la casa, capaz de convertirse en cenáculo, que la espera se hace gracia, que la vida se hace testimonio, que el mañana se impregna de esperanza.
Sí, queridas familias, el don del Espíritu Santo, como decía san Ireneo, es como el agua que, añadida a la harina, es capaz de hacer «un único pan»; es el don, sin el cual, nada puede tomar forma en plenitud. Por eso, custodiar la unidad de la familia y de la Iglesia, custodiar la amistad y las relaciones entre las familias, significa predisponerse bien para acoger el Espíritu de Jesús, para no cansarse nunca de invocarlo con gratitud por cuanto realiza en la vida de cada uno.
Buen domingo y ¡que sea, una vez más, Pentecostés!
(Traducido del original en italiano).
EVANGELIO
Como el Padre me ha enviado, así también los envío yo: Reciban el Espíritu Santo.
✠ Del santo Evangelio según san Juan 20, 19-23
Al anochecer del día de la resurrección, estando cerradas las puertas de la casa donde se hallaban los discípulos, por miedo a los judíos, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: «La paz esté con ustedes». Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Cuando los discípulos vieron al Señor, se llenaron de alegría. De nuevo les dijo Jesús: «La paz esté con ustedes. Como el Padre me ha enviado, así también los envío yo». Después de decir esto, sopló sobre ellos y les dijo: «Reciban el Espíritu Santo. A los que les perdonen los pecados, les quedarán perdonados; y a los que no se los perdonen, les quedarán sin perdonar».
Palabra del Señor.
