
Por: Magdalena Encinas y Carlos Altamirano-Morales (DIFAM Zacatecas – Alleanza di famiglie).
Este domingo celebramos la solemnidad de la Ascensión del Señor. Jesús ha resucitado y ahora asciende. Sin embargo, Él no asciende en el espacio físico para alejarse de nosotros. Más bien, Él asciende al nivel de divinidad para que, como Dios, pueda estar presente en cada uno de nosotros, y así guiar y dar sentido a nuestras acciones. Ya no está solamente con unos pocos discípulos en un determinado lugar y tiempo, ahora puede estar con todos, y todos podemos estar el Él, en todo momento, unidos por el amor de su Espíritu Santo.
El Señor ha tomado su lugar encima de todo y ahora está sentado a la derecha del Padre, lo cual representa una posición de dirección y de guía. Por eso, Él nos dice desde ahí que vayamos y transmitamos el amor que nos ha enseñado a todas las naciones, y nos llama a bautizarlas en el nombre de la comunidad que forma junto con el Padre y el Espíritu Santo. De este modo, nos llama a sumergir e impregnar al mundo entero en el amor de la Santísima Trinidad.
El Señor ha ascendido también a la cabeza de la iglesia doméstica que es nuestra familia, no para oprimirnos sino para estar con nosotros, para guiarnos y darle sentido a nuestras relaciones diarias. Él está presente ya en nuestra familia «todos los días, hasta el fin del mundo». Y desde ahí nos da fuerza y nos invita a mantenernos firmes a pesar de las adversidades, y a anunciar la buena nueva al mundo entero con el testimonio de nuestra vida conyugal y familiar, de nuestra comunidad de vida y amor que nos permite descubrir el misterio maravilloso de Dios.
No nos quedemos parados mirando al cielo. El Señor no está lejos ni ausente, sino siempre está aquí con nosotros, en su divinidad. Descubramos su presencia y hagámosla visible al mundo entero al cumplir la misión a la que nuestra familia ha sido llamada, que es ser reflejo y testimonio de su amor.
Jesús está cerca de cada uno de nosotros y nos da la posibilidad de amar como Él y de tener hoy la vida verdadera en abundancia. Por eso, digamos con el salmista: «Entre voces de júbilo, Dios asciende a su trono. Aleluya».
EVANGELIO
Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra.
✠ Del santo Evangelio según san Mateo 28,16-20
En aquel tiempo, los once discípulos se fueron a Galilea y subieron al monte en el que Jesús los había citado. Al ver a Jesús, se postraron, aunque algunos titubeaban. Entonces, Jesús se acercó a ellos y les dijo: «Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra. Vayan, pues, y enseñen a todas las naciones, bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándolas a cumplir todo cuanto yo les he mandado; y sepan que yo estaré con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo».
Palabra del Señor.