
Por: Filippa y Gino Passarello (Alleanza di famiglie).
El evangelio de este cuarto domingo de Adviento nos hace contemplar la Navidad a través de la historia de José, un hombre justo, siempre a la escucha y en búsqueda de la voluntad de Dios, incluso y sobre todo, en la oscuridad de la duda y del miedo. José no entiende lo que le pasa a María, está desgarrado por un terrible drama interior, pero Dios no lo deja solo. Le envía ayuda, para que mire su vida como parte de un proyecto mayor, y lo invita a no tener miedo sino a abrirse al misterio. La historia de Dios se desarrolla dentro y a través de la historia humana de María y de José, gracias al «sí» y a la fe de ellos. Más allá del sentimentalismo fácil, podemos imaginar que lucharon y sufrieron mientras caminaban dentro del misterio que se realizaba ante sus ojos, sin comprender del todo su significado y grandeza.
Toda familia, como aquella de Nazaret, es parte de un proyecto mayor; está tejida por Dios, que la cambia de signo y la hace una historia al servicio de la salvación. Como el «sí» de María y de José, nuestro «sí» no nos concierne sólo a nosotros, sino a todos los hombres y, por pequeña y limitada que sea, cada familia es indispensable para el cumplimiento del plan de Dios. Por supuesto, el camino no siempre está libre de obstáculos. y lejos de caminos oscuros. Muchas veces, nos vemos obligados, como José, a atravesar la noche de las preguntas y de la duda, la fatiga de las decisiones difíciles. El evangelio de hoy nos muestra a un Dios que, en los momentos de dificultad, no nos deja solos, sino que nos visita con su Palabra, nos envía a su ángel para librarnos del miedo y abrirnos a una nueva mirada sobre los acontecimientos, y que nos da su Espíritu, para acoger, en confianza, su proyecto de amor, aunque no lo entendamos del todo. José nos enseña la voluntad firme de dejarnos moldear por Dios y la obediencia dócil de la fe; nos enseña a adentrarnos en el misterio que cada día se realiza en nuestra historia; a encontrar sólo en Dios el sentido de nuestro camino y la fuerza para realizarlo. María y José tienen el coraje de compartir el sueño de Dios. También nosotros, hoy, estamos llamados a ser parte de él. Que también noostros podamos responder con un corazón generoso y dispuesto: «Henos aquí».
(Traducido del original en italiano).
EVANGELIO
Jesús nació de María, desposada con José, hijo de David
✠ Del santo Evangelio según san Mateo 1, 18-24.
Cristo vino al mundo de la siguiente manera: Estando María, su madre, desposada con José, y antes de que vivieran juntos, sucedió que ella, por obra del Espíritu Santo, estaba esperando un hijo. José, su esposo, que era hombre justo, no queriendo ponerla en evidencia, pensó dejarla en secreto. Mientras pensaba en estas cosas, un ángel del Señor le dijo en sueños: «José, hijo de David, no dudes en recibir en tu casa a María, tu esposa, porque ella ha concebido por obra del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo y tú le pondrás el nombre de Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados». Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que había dicho el Señor por boca del profeta Isaías: He aquí que la virgen concebirá y dará a luz un hijo, a quien pondrán el nombre de Emmanuel, que quiere decir Dios-con-nosotros. Cuando José despertó de aquel sueño, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor y recibió a su esposa.
Palabra del Señor.