
Por: Daniela y Giuseppe Gulino (Alleanza di famiglie).
El evangelio de hoy nos muestra a una familia en camino, frágil pero obediente, guiada más por la confianza que por la certeza. José no habla, sino que escucha. Se fía de la voz de Dios y protege la vida que le fue encomendada. Él también pudo tener sus sueños y sus proyectos, pero sabe cómo dejarlos de lado para escuchar el sueño de Dios. María lo comparte todo con él: el miedo, la huida y el exilio, sin perder la unidad del amor ni por un instante.
La Sagrada Familia de Nazaret nos enseña que amar significa tomar decisiones juntos, renunciando a lo que es más seguro o cómodo. Es una familia que acepta cambiar de camino, empezar de nuevo, vivir en la incertidumbre sin perder la confianza mutua. No es la ausencia de problemas lo que la hace santa, sino la capacidad de confiar en Dios no solo individualmente, sino sobre todo juntos como familia.
Para los esposos, este Evangelio se convierte entonces en una promesa y en una responsabilidad: hacer de su hogar un lugar donde se sientan seguros, escuchados y perdonados. Un lugar donde los sueños personales aprenden a transformarse en un sueño compartido, abiertos al plan de Dios. Como en Nazaret, es en la vida cotidiana, en el silencio y la fidelidad, donde el amor se convierte en el lugar donde Dios habita.
Les ofrecemos una breve oración para rezar juntos:
Señor Jesús, te confiamos nuestra familia.
Danos un corazón capaz de escuchar como José,
un amor confiado como el de María.
Ayúdanos a caminar unidos,
especialmente en los momentos difíciles,
y haz de nuestro hogar un lugar de paz,
donde Tú, Señor, puedas habitar cada día.
Amén.
(Traducido del original en italiano).
EVANGELIO
Toma al niño y a su madre y huye a Egipto.
✠ Del santo Evangelio según san Mateo 1, 13-15. 19-23.
Después de que los magos partieron de Belén, el ángel del Señor se le apareció en sueños a José y le dijo: «Levántate, toma al niño y a su madre, y huye a Egipto. Quédate allá hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo». José se levantó y esa misma noche tomó al niño y a su madre y partió para Egipto, donde permaneció hasta la muerte de Herodes. Así se cumplió lo que dijo el Señor por medio del profeta: De Egipto llamé a mi hijo. Después de muerto Herodes, el ángel del Señor se le apareció en sueños a José y le dijo: «Levántate, toma al niño y a su madre y regresa a la tierra de Israel, porque ya murieron los que intentaban quitarle la vida al niño». Se levantó José, tomó al niño y a su madre y regresó a tierra de Israel. Pero, habiendo oído decir que Arquelao reinaba en Judea en lugar de su padre, Herodes, tuvo miedo de ir allá, y advertido en sueños, se retiró a Galilea y se fue a vivir en una población llamada Nazaret. Así se cumplió lo que habían dicho los profetas: Se le llamará nazareno.
Palabra del Señor.