Jesús nos quiere plenos de vida, capaces de afrontar cualquier dificultad; nos invita a no tener miedo: el Señor en persona camina con nosotros

Jesús nos quiere plenos de vida, capaces de afrontar cualquier dificultad; nos invita a no tener miedo: el Señor en persona camina con nosotros
Por: Lina y Dino Cristadoro (Alleanza di famiglie).
El Señor envía a sus discípulos a proclamar la «buena noticia» del reino. Él sabe perfectamente que ellos no serán acogidos, sino al contrario, confrontados, humillados y al final los matarán. Sin embargo, los invita a no tener miedo a «los que matan el cuerpo»; más bien, los exhorta a proclamar a viva voz la verdad de la salvación que Él ha venido a conquistar ¡para cada ser humano!
En los horizontes de la incertidumbre de este tiempo, muchos son los temores que se apoderan de nuestras vidas: el temor al futuro o por nuestros hijos, o por la incertidumbre de un trabajo; temores que paralizan y que nos hacen afrontar cada día con dificultad.
Dar testimonio de la fe en el Señor cuando es oscuro el horizonte no es fácil; permanecer firmes en su palabra en un mundo desafiante es exigente. Sin embargo, este es el imperativo de la fe: reconocer a Jesús ante los demás, no cediendo a compromisos, porque es en esa oscuridad que el Señor de la vida llama a las familias, abrumadas por las dificultades y los peligros, a anunciar con la propia vida que el Reino de Dios está aquí y que el Señor en persona camina con nosotros.
Jesús nos quiere plenos de vida; hombres y mujeres valientes, capaces de afrontar cualquier dificultad, porque, si dos pajarillos que se venden por una moneda, y por lo tanto son considerados de poco valor, están bajo los ojos de Dios, ¡cuánto más lo está una familia unida en el Señor!
Dios, Padre bueno y providente, nos conoce profunda e íntimamente y cuida de nosotros, ¡siempre! Jesús usa una metáfora muy efectiva para darnos la imagen de este gran amor: «hasta los cabellos de su cabeza están contados». ¡Es maravilloso! Él conoce algo de nosotros que ni siquiera nosotros conocemos.
El Evangelio abre nuestros corazones para que sepamos que podemos confiar en Dios, quien está atento y ciertamente no nos dejará en la angustia del «mañana». Él nos invita a no tener miedo; unidos los unos con los otros, abramos las puertas de nuestros hogares, recomencemos a proyectar nuevos caminos junto al Señor y, sin temor, ¡reabramos nuestros corazones a la esperanza!
(Traducido del original en italiano).
EVANGELIO
No tengan miedo a los que matan el cuerpo.
✠ Del santo Evangelio según san Mateo 10, 26-33
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus apóstoles: «No teman a los hombres. No hay nada oculto que no llegue a descubrirse; no hay nada secreto que no llegue a saberse. Lo que les digo de noche, repítanlo en pleno día, y lo que les digo al oído, pregónenlo desde las azoteas. No tengan miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. Teman, más bien, a quien puede arrojar al lugar de castigo el alma y el cuerpo. ¿No es verdad que se venden dos pajarillos por una moneda? Sin embargo, ni uno solo de ellos cae por tierra si no lo permite el Padre. En cuanto a ustedes, hasta los cabellos de su cabeza están contados. Por lo tanto, no tengan miedo, porque ustedes valen mucho más que todos los pájaros del mundo. A quien me reconozca delante de los hombres, yo también lo reconoceré ante mi Padre, que está en los cielos; pero al que me niegue delante de los hombres, yo también lo negaré ante mi Padre, que está en los cielos».
Palabra del Señor.






