
Por: Ivana y Giovanni Granatelli. (Alleanza di famiglie).
Nuestra Santa Madre Iglesia, en la liturgia de hoy, nos entrega un pasaje del evangelio que nos invita a adentrarnos en la profundidad del conocimiento de Dios, para salvarnos de la idea errónea que nos hemos formado de Él, para llegar a la verdad, para descubrir quién es Dios y cuál es su verdadero rostro.
Dios es amor, Dios es comunión de amor entre el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Dios es una «Relación» de tres personas que se aman hasta tal punto de formar una sola cosa, una familia que no está cerrada en sí misma, sino que está abierta a todos y llama a todos a formar parte de ella.
Contemplemos hoy, hermanos y hermanas, la belleza de la Santísima Trinidad. Sumerjámonos, como matrimonios y como familias, en esta relación de amor, en este océano infinito de amor: porque la Santísima Trinidad es una multiplicación de amor al infinito.
No queremos obstinadamente intentar, a toda costa, comprender a Dios, comprender este su amor; más bien queremos encontrarlo, queremos experimentarlo en nuestra vida y queremos vivirlo en nuestras relaciones, en nuestras familias y en nuestros hogares.
Queremos dejarnos inspirar por la Santísima Trinidad, aprendiendo cada vez más a vivir el uno para el otro, a hacernos don y a entregarnos con generosidad y desinterés el uno por el otro, a realizarnos plenamente como esposos cristianos y como familias cristianas en la comunión, en la unidad, en la fidelidad, a construir relaciones basadas en los pilares de la fe, la acogida, el diálogo, la confianza, el perdón, la paz, la alegría y la misericordia.
Que la Virgen María nos ayude a entrar cada vez más en este misterio trinitario. Que el Amor, con «A» mayúscula, sea nuestra marca de familia. Amén, aleluya.
(Traducido del original en italiano).
EVANGELIO
Todo lo que tiene el Padre es mío. – El Espíritu recibirá de mí lo que les vaya comunicando a ustedes.
✠ Del santo Evangelio según san Juan 16, 12-15
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Aún tengo muchas cosas que decirles, pero todavía no las pueden comprender. Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él los irá guiando hasta la verdad plena, porque no hablará por su cuenta, sino que dirá lo que haya oído y les anunciará las cosas que van a suceder. El me glorificará, porque primero recibirá de mí lo que les vaya comunicando. Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso he dicho que tomará de lo mío y se lo comunicará a ustedes».
Palabra del Señor.