Vigilemos nuestro corazón para que la «hierba mala» no eche raíces
El Señor nos da tiempo, este tiempo, y espera a quitar la cizaña pues “no sea que al arrancar la cizaña”, se arranque también el trigo.
El Señor nos da tiempo, este tiempo, y espera a quitar la cizaña pues “no sea que al arrancar la cizaña”, se arranque también el trigo.